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Administradora de empresas y Directora del Portal

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REGALOS

Desde la época de Eva que regaló a su amado Adán una manzana, hasta nuestros días, regalar se ha convertido en algo común que forma parte de esa vida social en la que estamos inmersos.

El propósito de un regalo debe ser alegrar al otro.  A veces se hace por cariño, a veces por obligación, pero lo importante es tratar de hacerlo con buena voluntad.

Debemos ser cautelosos al escoger ese regalo, porque puede ser motivo de alegría o hasta de ofensa, dependiendo la relación que se tenga, la forma de ser y sus gustos.

Flores y dulces, son bien recibidos en general, si no es alérgico o diabético, lo cual hay que tenerlo en cuenta antes de comprarlo.

En cuanto a las fechas, cualquier día será delicioso recibir un regalo y más cuando estamos con baja energía, sería un buen antídoto para la depresión.

La presentación del regalo, el empaque, el moño y la tarjeta, demuestran el interés y el aprecio que se tiene, porque no se trata solo del objeto, sino de todo ese sentimiento que viene con él.

El dinero en sobres o depositado en una cuenta de ahorros, es bien recibido generalmente, pero que no resulte humillante para personas orgullosas, hay que tener tacto con esto.

Si quieres obsequiar animales o plantas, es bueno consultar primero con el otro antes, porque son seres vivos y su cuidado es diferente, no se trata de encartar al otro, cuando quizás no le gustan.

Dar objetos muy costosos a veces pone en aprietos al que recibe, porque se siente obligado a devolver el favor y puede sentirse incómodo, en vez de alegrarse.

Si soy yo quién recibo un regalo, debo agradecer de inmediato, me guste o no, porque es un esfuerzo que el otro hace por mí y lo importante es el sentimiento más que el objeto.  Tengamos en cuenta esto, en estas fechas muy propicias a dar y recibir regalos.

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EN EL SUPERMERCADO

Por: Mary Luz Gómez A. – © 2012  www.modales.co

Queramos o no, la costumbre de hacer mercado, comprar los víveres o como lo quieran llamar, corresponde a un patrón normal que hacemos la mayoría de los humanos.  Pero como todo en la vida, también se nos vuelve paisaje y terminamos haciéndolo mecánicamente, caemos con frecuencia en gestos y acciones que no dan una buena impresión de nosotros a la hora de hablar de modales.

Es por esto que quiero hoy traer a colación algunas actitudes que son comunes en lugares como las tiendas de abarrotes, las plazas de mercado, los supermercados y las grandes superficies o cadenas de almacenes que venden alimentos y a donde acudimos a surtir nuestras alacenas o despensas para cumplir con el sagrado deber de mercar.

Con respecto a los niños, debemos evitar llevarlos en la medida de lo posible, porque aunque algunos son obedientes y angelicales, la mayoría de ellos no y solo se dedican a  interrumpir mientras escoges y piensas en el precio.  Ellos cogen todo lo que les gusta, aunque no aparezca en la lista y termina tu bolsillo pagando las cuentas altas que no pensabas.  Si nos descuidamos se escapan y todo el tiempo que perdemos buscándolos, sin contar la angustia por pensar que se perdieron, aunque para ellos solo sea una bromita producto de su diversión.  Son bastante gritones y sin contar que depende la edad no falta la pataleta por no comprarles el cereal más costoso, que no les gusta, pero que viene con el muñequito microscópico de moda.

Si definitivamente los tienes que llevar, trata que alguien más esté contigo para ayudarte a controlarlos en todo momento y lleva una lista para hacer rápidamente las compras y salir de allí con ellos y con los paquetes completicos.

En cuanto a otro factor de modales en estos sitios, está el hecho de manejar el carrito de compras de forma calmada, evitando empujar a los demás, o dañar algún artículo con el.  Llénate de paciencia cuando sepas que lo llenas y que terminarás haciendo fila por largo rato.

Debemos ser decididos para no estorbar por mucho tiempo en el estante, ya que otros también quieren ver y elegir los artículos.

Es una norma de algunos sitios que den paso a impulsadores o vendedores de ciertas mercancías que en algunos casos dan degustaciones y en otros solo se ofrecen para ayudarte a elegir.  Confieso que a mí en lo personal me gusta tomar mis decisiones, sin presiones de ningún tipo, pero trato de ser cordial con los empleados, ya que ellos no tienen la culpa de tener que hacer ese trabajo.  Con solo decirles gracias, la mayoría ya entienden y no insisten en que lleve la crema dental que ellos quieren o el chorizo de moda o promoción.  Solo se trata de disimular y sonreír un poco para que ellos no se sientan mal y yo tampoco.

Al momento de pagar debemos estar muy concentrados, viendo que no nos registren doblemente los artículos, que si sea el valor real, que tenga el dinero a mano y que no falte nada por empacar.  Estar atentos en ese momento es crucial para nuestro bolsillo y eso es muy importante.

Al salir a la calle con los paquetes, tratemos de no distraernos, si es un empacador que nos ayuda con ellos, es importante darle una propina apropiada por prestarnos el servicio y ayudarnos en la tarea de llegar al vehículo con todos los paquetes.

Como ves, la salida a mercar puede ser divertida o caótica, todo depende de la planeación con que hagas tus listas y movimientos y depende también de ti y tu actitud de respeto a otros y de ver todo en forma positiva para que este paseo también termine siendo un buen momento.

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MODALES ECOLÓGICOS

Por: Mary Luz Gómez A. – © 2012  www.modales.co

Si vamos a la teoría, la Ecología estudia la interacción de los seres vivos con su hábitat y allí es donde debemos entrar nosotros a revisar, cual es mi aporte como persona para mejorar el planeta, o por lo menos para no deteriorarlo más.

Estas y otras prácticas son parte del mínimo aporte, que nosotros podemos hacer a la ecología, a través de nuestro comportamiento y frente a la sociedad:

  • El asunto de arrojar mis basuras en lugares indicados donde haya una caneca, botar todo al piso es de cavernícolas, ya estamos a otro nivel y debemos comportarnos como tal.
  • Tener presente poner papeleras en varios puntos de mi vivienda o lugar de trabajo, que faciliten el aseo de mi entorno.
  • Mantener una bolsa extra en el carro y usar el bolso o el bolsillo para echar la basura allí, hasta que pueda arrojarla a una caneca.
  • Si eres fumador, no olvides apagar las cerillas cuando estés en un ambiente natural, para conservar la naturaleza, aquello de los incendios forestales no es un chiste, es real y causa muchos daños.
  • Usar bombillas ahorradoras y electrodomésticos que ayuden a economizar electricidad, es un buen aporte.
  • Evitar usar el carro para trayectos en que pueda caminar y así reducir los gases que contaminan la capa de ozono.
  • Separar y reciclar como una constante, donde vidrio, papel, cartón y pilas vayan aparte de las basuras orgánicas.
  • Al momento de hacer regalos, las plantas también son un buen detalle, porque ello significa regalar vida.

Porque siempre he promovido el respeto a los demás seres humanos, pero en esta ocasión el llamado es a recapacitar y proponer el respeto a todos los seres vivos, animales y plantas en general, que también lo necesitan.

Así contribuimos en lo pequeño, en nuestra labor individual y poco a poco cambiaremos actitudes de otros, donde la ecología sea más que una moda, un estilo de vida que redunde en beneficio de todos y de nuestro planeta.

ASCENSORES

Por: Mary Luz Gómez A. – © 2012  www.modales.co

Cada vez es más frecuente encontrarnos sitios donde debemos usar ascensores, en el comercio, en las oficinas y apartamentos.  Entonces es una herramienta que debemos usar con cierta frecuencia y por lo tanto debemos hacerlo bien.  Aquí van algunas pautas para tener en cuenta como modales al subir a un ascensor:

  • Apretar y controlar los botones para dirigirse a los pisos, es un buen gesto, pero si no lo sabes hacer o no quieres, mejor no estorbes ubicándote en ese lugar.
  • Si hay otra persona que toma el mando, debemos agradecer y decir el número del piso a que vamos.
  • Si el ascensor abre y afuera hay alguien que quiere entrar, debemos dejar el botón presionado hasta que entre, así debamos esperar un poco, como norma de cortesía.
  • Al momento de entrar puede ser primero la mujer, por simple caballerosidad, pero existe una regla que dice que al ingresar a lugares supuestamente peligrosos, el hombre va primero, por ello no debemos extrañarnos si ellos quieren ingresar antes.
  • Saludar a todos al entrar con alguna expresión formal como: “buenos días”, es sinónimo de educación.  Si no podemos hacerlo, con una simple sonrisa es suficiente.
  • Despedirse es opcional o entablar alguna conversación con alguien mientras hacemos el recorrido, pero debe ser algún comentario muy breve, por cuestiones de tiempo.
  • Tratemos de no estorbar en la puerta, más bien ubicarnos al fondo, para que puedan bajarse y entrar fácilmente los que llegan.
  • Evitemos comer dentro del ascensor para no levantar olores, ni hacer basuras, en un lugar tan cerrado.
  • Con respecto a las escaleras eléctricas, llevan la misma norma de los autos, si quiero adelantarme caminando por la prisa, lo hago por el lado izquierdo, y si me dejo llevar al ritmo normal, debo hacerme al lado derecho.
  • No debemos dejar niños solos usando el ascensor, y menos tocando todos los botones para que pare en cada piso, debemos considerar a otras personas que lo necesiten de urgencia y le retrasen su uso.
  • Si tiene algún letrero de mantenimiento, respetarlo y jamás usarlo para no causar un accidente.

Con estas reglas de comportamiento simples pero efectivas, haremos un buen uso de ese sistema tan cómodo, que a todos nos facilita la vida y que con nuestra tolerancia podemos hacerlo más amigable.

MODALES EN LA FILA

Por: Mary Luz Gómez A. – © 2012  www.modales.co

Cuando estamos en un sitio público donde asisten muchas personas, generalmente nos toca hacer fila.  Yo confieso que me cuesta mucho trabajo hacerla y sé que algunos se identifican conmigo, pero que le vamos a hacer, “al mal tiempo, buena cara” y esta es una buena manera de ejercitar la paciencia.

Debemos hace fila casi siempre, para entrar a un espectáculo, a ver una película de cine, pagar artículos en el mercado, hacer diligencias de bancos, etc. Afortunadamente ahora algunas entidades, trabajan con el sistema de fichos y entregan un número a todos para esperar sentados el turno, lo cual es mucho mejor.

Pero mientras estemos en ese tortuoso paseo de hacer la fila, es bueno tener en cuenta algunos puntos como:

Ser educado no es ser tonto…hay que hacer respetar nuestros derechos con firmeza, pero con educación, porque estos momentos se prestan para que otros abusen y terminen dejándonos de últimas.  Hay que estar muy atentos y no elevarse,  llevar los documentos completos e ir seguros a donde vamos, para que otros no manipulen tal situación.

Cuando hay congestiones, es usual que puedan ocurrir tropezones y es nuestro deber ofrecer disculpas al otro, nada de hacerse el desentendido con esto, el otro también siente el pisotón.

Ese asunto de “Colarse” es de muy mal gusto, respetar los turnos es lo mínimo que podemos hacer por el otro que también está aburrido de la espera y quizás tenga mucho más afán que nosotros.

Permitir pasar primero a las personas mayores de edad, embarazadas o discapacitados que necesitan una atención prioritaria en todo lugar.  Para ello no debemos esperar a que ellos pidan el favor, sino ofrecerle nosotros el puesto por iniciativa propia.

Es importante tener cuidado al entrar a algún sitio con puertas batientes, porque por el afán, evitemos dar un portazo en la cara a la persona de atrás.

Si es del caso, puede ser buena idea llevar algo para leer, unos audífonos para oir música o ponerse a hablar con el del lado, a veces se descubren personas encantadoras con historias que pueden hacer que la larga espera sea un poco más fácil.

Tratemos de no hacer mala cara, ni quejarnos demasiado, ya que eso es bastante contagioso y termina haciendo más pesada la energía del lugar, donde la idea es aligerar el tortuoso momento y tomarlo con calma y una actitud de tranquilidad.