Por: Mary Luz Gómez A. - © 2011 www.modales.co

Salir a la calle y encontrarnos con otros, hace que tengamos que prestar un poco de tiempo al escoger nuestro vestuario, que debe ser acorde con la ocasión que  estamos por vivir.

Definitivamente la moda del momento es la que determina esa vestimenta, pero debemos cuidar varios aspectos muy importantes como son: mi edad, mi contextura física y mi estilo propio y no caer en fanatismos, que por tratar de lucir “muy modernos,  podemos terminar haciendo el ridículo”.

La moda por más actual que sea, no debe afectar mi decencia, ni ser exagerados, porque cuando estamos en una edad más adulta, los trajes también deben ser un poco más discretos.

El espejo no miente y debo ser realista, si observo que tengo algunos kilos de más, pues no debo ponerme ropa muy ajustada que marque más esos defectos, que los demás van a detallar, tal como yo lo percibo en el espejo.

Vivimos en una sociedad y nuestra elegancia y buen gusto, se manifiesta en nuestro traje y este a su vez, muestra el respeto que tenemos para con los demás, porque dice “quiénes somos”.

Siempre debemos salir a la calle, respetando las convenciones sociales, es decir: cada momento y cada ocasión tiene sus reglas, a pesar de que siempre debemos manejar un estilo propio.

Algunas de ellas son:

  • El vestido que usamos para ir visitar un templo debe ir sin escotes muy pronunciados, evitar minifaldas y los hombres evitar pantalones cortos o camisillas.
  • Para las reuniones de etiqueta o gala en la noche, los hombres usan esmoquin o frac y las mujeres trajes de coctel largos.
  • En las bodas no es recomendable elegir el color blanco, ya que ese color es propio de la novia.
  • Si estamos invitados a conciertos, funciones de ópera, teatro o espectáculos nocturnos, el traje debe ser elegante acompañado de escotes, joyas y chaquetas.
  • Si la invitación es a un almuerzo, el traje puede ser más casual y un maquillaje suave.

En general, tengamos en cuenta que para lucir cualquier traje debemos apropiarnos de aquel donaire, gracia y elegancia que nos haga sentir bien y que los demás, cuando nos vean perciban lo mismo.

Si el traje, no  nos proporciona esa comodidad o seguridad, eso se va a notar en la forma de lucirlo, porque nada más incómodo, que estar tensos, pendientes del vestido y no pendientes del evento que estamos viviendo y de compartir con las personas que queremos, ese momento tan especial.